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Terra
La Coctelera

TERRONES

Me doy al barro para crecer en la hierba que amo.

Si me necesitas aún, búscame bajo las suelas de tus zapatos.

WALT  WHITMAN

 

TERRONES

Lanzaba granos de tierra a la cara para despertar a los sonámbulos,

impregnándolos  - según decía -

del sentido que hay escondido en las entrañas de la tierra.

 

Mas todos ellos sacudían sus cabezas y continuaban el camino a tientas,

sin ver, sin escuchar.

I

Estos granos de tierra que recoges día tras día,

levantarán una montaña invisible a quienes ronden el valle.

Bajo los techos de las casas,

habrán sin embargo,

hombres y mujeres,

como si fueran niños o pájaros,

esperando que se alce una montaña sobre el horizonte,

por encima de los rascacielos

y el humo de las fábricas.

De los cuerpos ya sin vida

y de quienes has olvidado

ascienden hasta ti sus voces :

¿Has recogido hoy tus terrones?


II

En la mañana cantas a los elementos y ellos te cubren con sus dones.

Al mediodía bailas en torno a los rayos invisibles del sol que doran todas las cosas.

Al atardecer te sientas al costado de la vía a ver pasar a cantores y danzantes.

Ahora, tu hora ha llegado

y las sombras te cubren ;

arriba la noche.


III

Árboles que vemos enmarcados en las

ventanas de nuestras alcobas

Árboles verdes y rojos y negros

árboles que habitan nuestra memoria

Árboles que nos visitan en verano y

al vaivén de sus ramas y hojas

nos traen recuerdos

Árboles de invierno sacudiendo sus hojas

sobre los sueños que revolotean en nuestras cabezas

Árboles cantores en el susurro del viento

Árboles entristecidos

solitarios en las esquinas de los barrios

sombras de árboles aliviando este

ir y venir como hojas secas

que caen

al vaivén del viento


IV

Quiero cultivar,

sembrar hojas y pétalos,

poblar la negra tierra

pero de lo que está seco ya.

En los campos, hombres y mujeres

ocultan la semilla que habrá de dar

árboles nuevos.

Tierra que dará cauce

a lo que está aún por nacer.

Mientras tanto en estas calles

recojo lo ya muerto,

olvidado por árboles y gentes

a orillas de este desierto.

Perdidos sueños, ya marchitos,

a veces los veo caer lentamente.

Sin embargo,

antes de ser arrastrados

por el viento

o pisoteados por cualquiera,

por mi mismo ;

antes de quedar

perdidos, olvidados,

me inclino y los recojo.


V

Luego de la prédica por los caseríos, el viejo volvía a lo alto de la montaña, sacudiendo la tristeza de sus sandalias en el umbral de la choza. Solitario dentro de su cuarto, recorría con la yema de los dedos sus recuerdos más queridos.

Hoy ha sido olvidado por los habitantes del valle; dicen que quizá viajó a otras tierras o murió, cualquier día, abandonado en la intemperie. Nadie sabe de su dicha, corriendo por los desfiladeros, allá arriba, lanzando espigas al viento.

AUTOR:

PASAJERO ANÓNIMO

ACTA
CONCURSO NACIONAL DE POEMAS
ESCRITO A LA MANERA DE...

El 28 de octubre de 2009, Giovanni Quessep, Jaime García Maffla y Fernando Uribe Mallarino, jurados del concurso nacional de poemas ESCRITO A LA MANERA DE..., luego de haber leído los poemas seleccionados por un pre-jurado, que leyó 871 trabajos provenientes de distintas regiones del país, 79 de ellos enviados por jóvenes entre los 14 y los 18 años, decidió entregar los ocho premios que otorga el certamen a los siguientes poemas:

Adultos: Se conceden menciones, así:


Al poema registrado bajo el número 300, "Terrones", escrito por Pasajero Anónimo

Para constancia, firmamos en la ciudad de Bogotá, a los veintiocho días del mes de octubre de 2009,

DÍA DE ÁNGELES

Ricardo Torres Ortega

¿Quién, si gritara yo, me oiría entre los coros de ángeles?

(...)

...con una conciencia puramente terrenal, hondamente terrenal, felizmente terrenal...

RAINER MARÍA RILKE

i

Han venido

han caído

desde oscuros tiempos

De día viajan en buses interminables

En la noche sacan sus alas

de los viejos armarios

ii

Van sonámbulos

olvidados de su origen

Secretos pájaros

que no ven sus alas

pues su mirada sigue fija el pavimento

iii

Pasajeros anonimos

que tal vez en vano intentan

limpiar el vaho en las ventanillas

con una plumilla

de anticuario

iv

Son seres alados
divinos
pero salen de oscuros cuartos
solitarios

v

En los cristales de las cocinas

empañados de vapores polvo y hollín

se escriben aún extraños trazos

de una lengua olvidada

ya no es idioma de magos

y aprendices

ahora es solo un insignificante

juego infantil

vi

...y se ven perdidos

en esas noches nubladas

sin estrellas

buscando recuerdos

en cuadernos viejos

vii

Algunos son mendigos. De ellos, unos piden casualmente. Los hay rutinarios en el oficio de pedir. Otros, piden alegres y es una dicha verlos pasar de puerta en puerta. Pero también, llega el momento de olvidar que vienen de los cielos; el instante final de la desesperación...

 

viii

Solo han visto sus poses
y sus agresivas sonrisas
cuando en las esquinas esperan
Ningún hombre ni mujer correcta
conoce sus hazañas ni sus tristezas
solo son llamadas "ángeles proscritos"

En medio de sus goces perversos
muy pocos han sentido
el crujir de las alas
ni los restos desechos de esas plumas
que caen y quedan en las sucias sábanas

Ninguno de ellos se da cuenta
ni le importa
cuando remontan el vuelo

ix

En la alacena

tenían oculta la noche

Al abrirla volaban las sombras

Y nacía para ellas la mañana

x

Acudíamos a la calle

Nada había

Volvíamos a los cuartos

y escuchábamos nítido

el murmullo el aleteo

* * *

...uno de los diez poemas ganadores del  concurso Poesía Capital, de la Casa Silva, organizado en el año 2005, como estímulo a quienes habían compuesto poemas que recreaban de alguna manera sus vivencias en la ciudad de Bogotá.